domingo, 26 de junio de 2016

Condensado del discurso de cierre de Hitler en el congreso de Honor de Núremberg



Adolf Hitler, 7 de Marzo de 1936.

No negamos la grave preocupación que sentimos al pensar en otras naciones que se vuelven víctimas del Bolchevismo, hacia el que somos mortales antagónicos. Esta enemistad mortal de nuestra parte no está basada en una negativa obstinada a reconocer cualquier idea que pueda ser contraria a la nuestra. Sino que nuestra enemistad está basada en un sentimiento natural de repulsión hacia una doctrina diabólica que amenaza el mundo a lo largo y a nosotros.

La primera fase en la lucha del Nacional Socialismo contra el Comunismo no tendrá lugar en Rusia. El Comunismo soviético ya intentó envenenar a Alemania entre los años 1918 y 1920, y sus métodos de penetración en este país eran muy parecidos que sus esfuerzos militares actuales, moviendo la maquinaria militar bolchevique más y más cerca de nuestras fronteras.

Hemos expulsado al Bolchevismo, que los sanguinarios de Moscú tales como Lewin, Axelroth, Neumann, Bela-Kuhn, etc. intentaron introducir en Alemania. Y es porque nosotros vemos día a día, estos intentos de los gobernantes soviéticos para entrometerse en nuestros asuntos domésticos y que no ha cesado todavía, es lo que nos obliga a que consideremos el Bolchevismo más allá de nuestras fronteras como nuestro enemigo mortal.

Hemos combatido al Bolchevismo en Alemania como una Weltanschaung (Cosmovisión) que es, como un forma de filosofía que atenta envenenar y destruir a nuestro pueblo. Y el Bolchevismo continuará siendo combatido si intenta introducir sus sórdidos métodos españoles en Alemania. No es el objetivo del Bolchevismo liberar a las naciones de sus dolencias. Su objeto es exterminar todos lo que es saludable y reemplazarlo con la depravación y elementos degenerados.

Nosotros no queremos una situación aquí en Alemania, como en Rusia, en que el 98% de los puestos oficiales importantes son mantenidos en manos de judíos extranjeros. Bajo ninguna circunstancia deseamos que nuestra intelectualidad nacional sea rebajada. Comunismo sin embargo no puede negar que hoy en la Rusia 98% de todas las posiciones oficiales son sostenidos por judíos que no sólo jamás podrán ser calificados como miembros del proletariado, sino que nunca han ganado un peso honrado en sus vidas.

Hemos combatido el Bolchevismo porque sus líderes habían planeado para nosotros una carnicería al estilo ruso y español. Tal es la diferencia entre la Revolución Bolchevique y la revolución Nacional Socialista. Una transforma a países prósperos y pacíficos en un desperdicio de ruinas y devastación, mientras que el otro, reconstruye un Reich destruido y en estado de miseria a un estado sólido y próspero económicamente.

Creemos que es una tarea más grande volver a poner 5 millones de personas a trabajar que incendiar casas e iglesias y permitir que centenares de miles de obreros y campesinos y otros se asesinen unos a otros. Hemos combatido también al Bolchevismo en el terreno económico general. De tiempo en tiempo el mundo escucha hablar del hambre en Rusia. Desde 1917, es decir, desde la victoria del Bolchevismo, no hay ningún fin a esta forma de dolor. Esta misma Rusia, hambreada por más de 20 años, fue uno de los países graneros más ricos en el mundo.

Cuando es comparada con Alemania, Rusia posee 18 veces más tierra por habitante, y aún así, cuan penosa debe ser la política económica que este país debe tiene que negar a su gente una forma decente de sustento. ¿Si el Bolchevismo en Rusia, sin embargo, no tiene éxito en conseguir que nueve granjeros produzcan lo suficiente para alimentar por lo menos a un no-granjero, que habría pasado entonces en Alemania, dónde 2,5 granjeros, producen suficiente alimento para 7,5 nogranjeros?.

¿Qué habrían pasado a Alemania y a toda su estructura económica si se hubiese permitido la negligencia económica judío-bolchevique que alguna vez se arraigara aquí?.

Hemos luchado contra el Bolchevismo porque una victoria en Alemania para él había significado la inanición de quizás el 50% de nuestra población. Si Rusia es incapaz de mantener, ni siquiera a ocho personas por kilómetro cuadrado, entonces en Alemania bajo el control bolchevique, ni siquiera diez millones de habitantes habrían tenido la norma mínima necesaria para vivir. Ya que aquí en Alemania, nuestros 68 millones de habitantes ocupan la misma área que en Rusia no alimentaría más de 5 millones.

El Bolchevismo predica la revolución mundial, y usaría a los trabajadores alemanes como carne de cañón para el logro de su meta. Nosotros los Nacional Socialistas, sin embargo, no queremos que nuestro ejército obligue a otras naciones a hacer algo que ellas no quieran. Nuestro Ejército no tiene un juramento que llevará nuestra ideología Nacional Socialista a otras naciones.

Los políticos británicos en Inglaterra no han tenido la oportunidad de aprender hasta ahora lo que significa tener el Comunismo en las propias posiciones del país. Pero nosotros la tenemos. Como yo, que he luchado contra esta enseñanza Judeosoviética en Alemania y lo he expulsado, me precio que poseo más comprensión del verdadero carácter del Bolchevismo que aquellos críticos de sillón que a lo sumo han leído algo sobre este asunto. Hoy, sigo la fumigación del veneno bolchevique a lo largo del mundo tal como asiduamente seguí hace años, su sendero venenoso en Alemania, y nunca perdí una oportunidad de advertir al país.

Los detestables asesinatos masivos de nacionalistas, la quema viva de esposas de oficiales nacionalistas después de empaparlos con gasolina -- el repulsivo asesinato de hijos de padres nacionalistas en cuanto al ejemplo en España, debe servir como una advertencia para ayudar para doblegar la resistencia en otros países. Si mis oponentes internacionales me reprochan hoy, que yo me he negado a esta cooperación con Rusia, hago la siguiente declaración: No rechazo ni rechacé la cooperación con Rusia, pero si con el Bolchevismo que demanda el control mundial.

El Bolchevismo convierte los florecientes campos en siniestras desechos de ruinas; El Nacional Socialismo transforma un Reich de destrucción y miseria en un estado saludable con una vida económica floreciente. Desde que he luchado contra estas ideas judío-soviéticas en Alemania, desde que he conquistado y he expulsado este peligro, imagino que poseo una buena comprensión de su carácter que el que tienen esos hombres que sólo tienen que tratar con él en el campo de literatura.

La nación alemana no sólo ha llorado, también ha reído sinceramente a lo largo de su vida y yo no la veré descender en la oscuridad del comunismo internacional y la dictadura del odio. Tiemblo por Europa simplemente al pensar que sucedería a nuestro antiguo y sobre poblado continente si este concepto Asiático del mundo, que es destructivo de todos nuestros ideales, tuviera éxito en traernos el caos de la revolución bolchevique. 

-(Adolf Hitler, marzo, 7, 1936)


Adolf Hitler explica la invasión a la Unión Soviética subtítulos español (DISCURSO COMPLETO)


Fuente:
Libro- Testigo de la Historia por Michael Walsh 

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